Siempre fui buen estudiante, tanto en la educación primaria como en la secundaría. No era ni muy hablador ni muy tímido, no sacaba dieces pero tampoco suspendía. Más bien mi paso por la educación ha sido siempre constante y pasaba bastante desapercibido. No era de los que odiaba a los profesores pero tampoco les idolatraba ni les hacía la pelota. Sí es verdad que ya en Bachillerato, como ya teníamos cierta confianza, podía permitirme alguna broma que otra con alguno de los profesores y profesoras.
Fue en la Universidad como estudiante de Arquitectura cuando de verdad pude valorar y apreciar con más conciencia la labor docente. Si pienso en un profesor que me haya marcado y haya sido lo más cercano a un referente me viene claramente un nombre, Antonio Abellán.
Era profesor asociado de la asignatura de proyectos. Lo que más me gustaba de sus clases era el trato que tenía con nosotros, nos trataba como personas adultas. Nunca estaba pendiente de si trabajábamos o no, ahora bien, si él ponía confianza en nosotros tenía que ser recíproco, si no al final del cuatrimestre había consecuencias. Era una relación entre amigos y mentor, nos explicaba cosas de la vida cotidiana, de la vida real, ponía sus propios ejemplos y nos contaba sus experiencias, incluso a veces muy íntimas. Él te aconsejaba y te guiaba pero no te dirigía, eras libre de hacer lo que quisieras siempre y cuando mejorases, se produjera un aprendizaje y no se cayera en una actitud demasiado autocomplaciente. Las clases eran divertidas, generaba un ambiente de intimidad, cercanía y confianza, era flexible y se adaptaba a los imprevistos que nos pudieran suceder. Aprendí tanto con él sobre temas tan dispares que lo escogí para tres asignaturas.
Aprendimos mucho sobre temas relacionados con la arquitectura pero aprendimos incluso más acerca de temas relacionados con la vida en general. Al final no hay que olvidar que el docente también es persona y hay gustos y formas de tratar que son más o menos afines a la personalidad de cada uno. Ahora ya ha pasado algo de tiempo desde que iba a sus cursos pero puedo decir que incluso llegamos a ser amigos.
Rubén Milla Monllor
06/10/2021


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