dimecres, 6 d’octubre del 2021

Malas y buenas influencias

 

A lo largo de mi infancia y adolescencia tuve un buen número de profesores/as y he de reconocer que no los recuerdo a todos/as. Hay algunos/as que pasaron sin pena ni gloria para mí, no dejaron esa huella que se supone que deben dejar, eso que hace que seas un buen/a profesor/a. Sin embargo, si hubo otros/as que marcaron para siempre el devenir de mi vida, ya fuera para bien o para mal.

Recuerdo a una especialmente que, durante el periodo mas delicado para un adolescente, me marcó para mal, o al menos yo pensaba en un principio que fue para mal. Decidió que no servía para nada y por tanto no se esforzó en ningún momento en que mejorara ni me motivó para que me superara. No fue la única, muchos de sus compañeros me dieron por perdido, aunque no todos, ya que siempre hay algún profesor que tiene esperanzas y no deja que te rindas. Fue, tanto por uno como por la otra, que una vez superada la etapa escolar decidiera que quería llegar lo más alto posible en mis estudios, que tenía que demostrarles a todos/as que no era mal estudiante, tan solo un chaval perdido en una mala época y mal acompañado por los que se supone que tienen que encaminarte para sacar lo mejor de ti.

Es por ello que, una vez que he conseguido mis objetivos a nivel de estudios, he elegido el Máster universitario en profesorado de secundaria, ya que me gustaría ayudar a los/as adolescentes a que puedan sacar lo mejor de sí, que sientan que pueden conseguir aquello que se proponen, que no están solos/as y estar en esa etapa en la que necesitan mas ayuda para no rendirse y sentirse acompañados hacia el futuro que ellos/as elijan.

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