diumenge, 10 d’octubre del 2021

Profesor innovador de vocación

En la vida he tenido múltiples maestros y profesores y desde luego muchos marcaron mi vida. Desde la primera maestra con la que inicié prescolar hasta los últimos cursos de EGB, hasta alguno de los mejores profesores de universidad. Sin embargo, no voy a hablar de ninguno de ellos, sino del más importante en mi vida. La persona de la que me dispongo a hablar fue un estudiante modelo de magisterio, concretamente en la rama de matemáticas. En aquella época a los alumnos más brillantes se les trataba de captar en centros privados, ya incluso antes de acabar. Estos centros generalmente estaban asociados a la iglesia católica. Es por ello que decidió opositar y dedicarse a la enseñanza pública. Tenía mucho que compartir y quería impartirla libremente. A lo largo de su carrera profesional trabajó como maestro de matemáticas, educación física y ciencias naturales, e impartió clases tanto en primaria como en secundaria. Fue un profesor muy innovador: trabajaba con la calculadora (cuando en muchas clases estaba prohibida), utilizaba herramientas manipulativas como el Tangram, balanzas y similares y por supuesto juegos de cartas con sus alumnos (orientados a mejorar el cálculo mental). En esa época nadie creía que se pudiera hacer tales cosas en un aula y además llegar a dar el temario. Hace unos años decidió que ya había aportado suficiente al sistema educativo y decidió jubilarse. Realmente yo no fui alumno suyo, no fue un profesor que despertara en mí una motivación especial. Sin embargo, me aportó mucho más, y todo ello, casi sin darme cuenta. Estoy hablando de mi padre. Él me enseñó a reflexionar, a ser analítico, a buscar la manera más óptima de resolver un problema entre muchas otras cosas y todo ello sin dejar de lado el amor y la comprensión. Él amaba su trabajo y aún le gusta enseñar, pero a todos nos llega el momento de colgar las botas, como se dice en el argot futbolístico, para dejar hueco a las nuevas generaciones. A personas con muchas ganas y con muchos conocimientos y diferentes maneras de impartirlos. Espero que algún día yo llegue a ser uno de ellos y pueda estar a la altura. Andrés López Recas

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