dimecres, 13 d’octubre del 2021

Un grupo "salvavidas"

Desde que empecé la escuela fui a la línea valenciana, sólo había una clase por curso y cada año éramos los mismos compañeros, lo único que cambiaba era el profesor. Durante cuatro años de primaria tuvimos a una maestra que creo que el mayor reto que se le presentó en nuestra clase fue intentar que el grupo integrase a un niño que tenía Síndrome de Asperger. Él llevaba con nosotros desde los cuatro años e iríamos juntos hasta acabar la secundaria. Cuando empezamos el curso con ella éramos pocos los que jugábamos con él, se podría decir que solo éramos dos, dos que también dejaban de lado por socializar con él. Pero cuando terminamos primaria este alumno formaba parte de un grupo de amigos, era uno más: nos juntábamos en los recreos, por las tardes, los fines de semana para ir al cine… Recuerdo que el mayor miedo de la maestra era que al pasar al instituto este grupo se deshiciese, cambiase, o bien perdiésemos el objetivo que ella nos había enseñado. Pero la mayoría del grupo permanecimos con las ideas, y los que no, ya no forman parte de él. Que toda la clase hubiese llegado a integrar al alumno hubiese sido tan perfecto que creo que tendría algo de ficticio. Pues la influencia de los ideales de cada familia es un gran peso a esa edad. Pero conseguir crear un grupo “salvavidas”, un entorno cómodo para un alumno que tiene dificultades al relacionarse, en el que no solo puede sentirse integrado, sino que puede aprender a socializar, me parece un trabajo excelente. No tengo muchos recuerdos de las metodologías didácticas que la maestra utilizaba, imagino que el objetivo de llegar al nivel adecuado para pasar a primero de la ESO quedó en segundo lugar. Ella nos enseñó aquello que no está en el temario, pero que es realmente necesario para avanzar.

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