dimecres, 6 d’octubre del 2021

¡Por más profesores así!


 A lo largo de nuestra vida nos cruzamos con personas que nos influyen de alguna manera, en un ámbito o en otro, y cada una de ellas nos proporciona un aprendizaje, ya sea bueno o malo, pero que siempre nos ayuda a crecer.

El caso del que quiero hablar hoy es de Chemi, mi profesor de Tecnología Industrial durante mis dos años en bachiller. Un joven del pueblo que, al salir de la universidad, con un muy buen expediente académico por cierto, se marchó a Suecia a trabajar en la antigua Sony Ericsson. Tras varios años allí, a pesar de que las condiciones eran buenas y la gran experiencia que le iba a aportar en su carrera profesional, decidió dar un giro y enfocarse hacia la enseñanza, donde su padre ya había ejercido antes de jubilarse. Haciendo gala de sus buenas cualidades estudiantiles, se preparó la oposición y consiguió plaza en el recién inaugurado instituto de su pueblo natal, donde yo justo iniciaba el curso.

Tras cursar los dos años de bachiller, se formó un grupo muy bueno en sus clases. Por suerte, al ser optativa, eramos un grupo de alumnos muy reducido. Su dedicación y pasión por la docencia y la tecnología hizo que prácticamente trabajáramos como en familia y se formara un ambiente muy propicio para la enseñanza de esta materia. Hasta el punto de que, tras 10 años, todavía mantenemos el contacto y la amistad.

Puedo decir que, en mi vida académica, hasta el momento, es uno de mis referentes. Por la metodología a la hora de plantear las clases, por la cercanía en el trato, por el interés que despertó en mi hacia áreas de la tecnología que no conocía, y por ciertas similitudes en la carrera académica y profesional que hemos trazado, es por lo que he decidido estudiar este máster para que, quien sabe si en un futuro, alguien pudiera hablar así de mí.

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