DISEÑO Y ADAPTACIÓN CURRICULAR:
CARTA A “ESOS” PROFESORES:
No tan queridos profesores,
Es una satisfacción para mí que me hayan encargado esta actividad para el
máster, digamos que a modo de diario personal voy a realizar una queja a la que quizá y
solo quizá podríamos llamar “formal”.
Si tuviera algo de que quejarme sería de todas las veces que en clase recibí un
comentario vuestro del tipo: “a ver si traes las tareas, eres muy despistado”, “Juan no te
distraigas en clase”, “eres muy listo, pero no atiendes nada”. Durante años, las personas
de mi alrededor me agregaron una etiqueta por culpa de vuestros comentarios, una
etiqueta de vago, despistado y rebelde. Gracias a esa etiqueta, yo mismo decidí que era
el problema de las clases, hasta el punto de infravalorarme tanto que prefería dibujar o
hablar con un compañero antes que atender a las palabras del docente de turno. Pero si
algo he podido observar a lo largo de todos estos años, es que no toda la culpa era mía
después de todo.
En tercer año de universidad conocí a una profesora de interpretación que
cambió mi forma de ver el mundo, no por lo buena que era, sino al contrario. No sabía
de que trataba el temario que impartía, necesitaba ayuda de otros docentes para poder
llevar su clase y si osabas decirle que se estaba equivocando en lo que hacía, te llovían
comentarios negativos que para nada tú te merecías. Fue precisamente durante una de
esas clases donde se encaró con los alumnos donde tuve una revelación, ¿y si quizá
vosotros estabais equivocados?
A medida que creces, las palabras de tus profesores se plantean incuestionables,
se convierten en algo así como un dogma que tanto tú, como tus compañeros y tus
padres acatáis a la perfección para que este sistema (de mierda) pueda seguir
perpetuándose. “Papá el profe me ha castigado en clase” “Pues algo habrás hecho”.
Tendemos a pensar que la culpa siempre es del niño, y eso es lo que vosotros nos hacéis
creer constantemente. Si el alumno no atiende en clase será que tiene TDAH, como es
mi caso. Sin embargo, nunca he visto a un niño pequeño dejar de prestar atención a un
capitulo de Dora la Exploradora, quizás deberíais plantearos que VOSOTROS sois el
problema, ya que lo único que os importa es lo llenos que estén vuestros bolsillos a final
de mes y no lo que el alumno aprenda.
Escribo esta carta para deciros que os tengo de todo menos respeto, por arruinar
años de enseñanza a mis compañeros y a mí, y solo espero que cuando yo sea profesor
pueda enmendar tantos años de ineptitud y pasotismo, porque en la vida pienso ser lo que vosotros habéis sido.
PD: Gracias a todos los que, si me habéis enseñado y que me inspirasteis para
ser un gran profesor en el futuro, ojalá podáis mirarme algún día y decir que estáis
orgullosos de mí


Publica un comentari a l'entrada