dimecres, 13 d’octubre del 2021

A MI QUERIDO PROFESOR DE LA ACADEMIA

Querido profesor. Te odié cuando te conocí, odiaba el hecho de que me tuvieras de pie haciendo ejercicios en la pizarra. Odié las mil y una veces que me hiciste borrar un ejercicio y repetirlo a pesar de estar bien. Odié cuando nos hacías ir fines de semana a tu academia antes de un examen. Sobre todo, odié las veces que había que repetir las cosas por no hacerlas con el suficiente orden y limpieza y la forma en que no aceptabas mi trabajo a menos que fuera lo mejor que podía hacer Tuvimos muchas discusiones al principio, recuerdo que me retenían mucho en el almuerzo y a pesar de mis quejas y mi mala actitud nunca perdiste los papeles ni me abandonaste. Siempre fuiste paciente y pusiste todo tu empeño en sacar lo mejor de mí y escucharme cuando yo quería ser escuchado. Miro hacia atrás ahora en este momento y veo en la persona en la que me he convertido y solo puedo darte las gracias por hacerme llegar hasta donde he llegado hoy. Me enseñaste disciplina, valores, seriedad y mucho mas que matemáticas que era lo que supuestamente me estabas enseñando, me enseñaste que podía lograr más de lo que yo u otras personas creían que era capaz de lograr. Por esa lección y todos los años que pasamos juntos, solo puedo estar eternamente agradecido y espero que allá donde estés sigas haciendo la vida más feliz de aquellos con los que te rodeas. Gracias.

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