Es bien sabido que la motivación por querer hacer cualquier cosa es esta vida está marcado por las experiencias pasadas (propias y transferidas de persona a persona) relacionadas con dicha actividad. En mi caso, la motivación por ser profesor está muy clara. Estudié en un pequeño instituto de Altea. Todo era muy familiar y cercano, incluyendo los profesores que, si bien había alguno “no tan bueno”, he de admitir que fuimos unos afortunados con la calidad de estos. Tanto lectiva/docente como personal. Recuerdo con especial cariño a Pere y José Ángel. Ambos explicaban su asignatura con un nivel de compromiso y, especialmente pasión por la materia. Ninguna de esas asignaturas se me dio especialmente bien nunca, pero atendía a las mismas con muchísimas ganas y expectativas. En cuanto a qué o quién fue el causante de que yo quise ser profesor específicamente de matemáticas fue Paco. Aquel profesor tímido de matemáticas que, por algún motivo vio en mi un potencial profesor. No era yo un “cerebrito” de las matemáticas ni mucho menos. Estudiaba, lo comprendía y aprobaba con notables, nada de sobresalientes a ser sinceros. Pero Paco se dio cuenta de algo antes que yo mismo. Me encantaba explicarles a mis compañeros los distintos temas. Creo que siempre tuve algo de facilidad y ganas para hacerlo y Paco me aconsejo fervientemente que estudiase matemáticas para hacerme profesor. Esa es mi historia de cómo he llegado hasta aquí Joel Orduña Lloret


Publica un comentari a l'entrada